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jueves, 11 de diciembre de 2008

Poca cualificación técnica en los Ayuntamientos

¿SOMOS SIETE SOBRE EL MISMO MAR?

Todo el mundo debería conocer el “himno de Canarias”. Esa canción que empezamos cantando con timidez hace ocho o nueve años y que hoy, cada 25 de Diciembre desde hace unos cuantos años, coreamos con orgullo en cualquier sitio y que dice: “Vamos, cantemos, somos siete sobre el mismo mar…” Pero haciendo balance de la realidad de este sentimiento, ¿estamos seguros que es el mismo océano para todos? Admirar un mar porque lo vivimos, es más deseable que conformarse con mirarlo porque solo podemos sobrevivirlo. ¿Hay alguien en desacuerdo?

Este año celebramos el Año Europeo de la “Educación a través del deporte”. Si se me permite, quisiera celebrarlo desde la indignación que me produce tanto a mí como a cualquier profesional de la Educación Física, el indigno panorama laboral que sufrimos en Canarias, impropio de una sociedad cantada como “moderna y progresista” por políticos y reporteros patrióticos. Todo licenciado en Educación Física tiene tres posibles salidas laborales: la docencia, el alto rendimiento y la gestión deportiva. En la primera y más importante, la docencia, casi todos nos conocen por desaciertos del tipo “los del chándal”, “el del patio”, “el de gimnasia”…frases tan afortunadas como llamarle a un médico “el del fonendoscopio”, o a un guardia de tráfico “el que hace la calle” o “el que vive de soplar un pito”. Pero no, no se rían. Sería gracioso si no fuera desalentador: ¿qué padre no ha pensado alguna vez en la Educación Física como una mera extensión del recreo? Ellos son quienes exigen un modelo moral y moderno para sus hijos, y sin embargo permiten que en clubes deportivos, asociaciones, etc…los monitores se dirijan a los chicos con insultos e invitaciones a un comportamiento competitivo, más propio de realitys televisivos que de una formación solidaria y democrática. Es importante recordar a los clubes profesionales que son regidos por la “muy ética” ley de la oferta y la demanda, el escándalo, o el excluyente éxito deportivo. En este circo nuestra labor se vuelve casi imposible, oscura y sufrida, ya que las condiciones de nuestro trabajo depende de la voluntad de jugadores y entrenadores.

El presente Año Europeo de la Educación a través del Deporte, fue creado por la Unión Europea con el fin de concienciar a la sociedad de la influencia determinante e indispensable que el deporte posee en la “Educación de los jóvenes”. Educar, según Platón, es “recordar”, y entrenar a nuestros chicos en el yugo, juego igual a actividad “libre” según Huizinga, de “ganar a costa de lo que sea”, que es igual a “imposición”, supone una política que a largo plazo servirá más para enriquecer a psiquiatras y azuzar las peores violencias: aquellas que brotan de frustraciones continuas no resueltas. ¿Tan mal queremos a nuestros hijos? No podemos acudir a los servicios deportivos de los ayuntamientos y no encontrar personal cualificado; la excusa de la “falta de presupuesto” ya no es creíble si recordamos los derroches gratuitos que practican las instituciones, y cuyo catálogo y clasificación llenaría cientos de informes. Muy al contrario, queremos ir y encontrar que “No falta nadie en su puesto, en aquél que le corresponde”; eso es lo que queremos que nos digan. Sí, ya sabemos que en función de la Ley Canaria del Deporte, el Cabildo y el Gobierno prestan ayudas para la construcción de Instalaciones Deportivas; pero de qué sirven si nada más terminados deben cerrarse por falta de planificación y programas adecuados o bien se entregan a “gestores” que los prestan a entidades lucro-deportivas, olvidando enseguida que dichas instalaciones son bienes públicos que de esta forma dejan de servir al conocimiento y divulgación de otras disciplinas deportivas distintas de las oficiales, a favor de los intereses particulares de dichos clubes.

“Siente latir un solo pulso…”nos recuerda nuestro himno azul. Y si queremos que este deseo que ahora cantamos sea una realidad vivida en el deporte y la salud mental de nuestros hijos, hay que reivindicar cosas como espacios participativos sin ánimo de competir, el deporte en su amplio aspecto lúdico y las actividades de ocio y tiempo libre hacia las cuales la Modernidad se dirige ineludiblemente, y a la que sólo tenemos que empujar un poquito. En este momento, los profesionales tenemos la sensación que todo el mundo sabe de deporte “intrusismo profesional”: cualquiera abre un gimnasio, gestiona un ayuntamiento o lleva una monitoría…Pero, ¿quién valora a los que tenemos un Título universitario-el único que existe-y que hemos sudado con paciencia y entusiasmo durante cinco años? ¿quién valora las cincuenta disciplinas que hemos estudiado para formar seres humanos en los valores del deporte? ¿conoce un monitor o un “gestor” elegido al azar lo que necesita nuestro hijo para afrontar la derrota o la frustración de no llegar a ser un talento deportivo? ¿Saben nuestros hijos que en la vida más vale ser maestro en errores y fracasos fértiles que aprendiz de victorias vanas y efímeras? En definitiva, ¿están preparándose nuestros hijos para la vida?

Como todo ser humano, nosotros, los profesionales de la “Educación Física”, queremos nuestro espacio, como lo quiere Canarias entera. Tenemos curiosidad en preguntar a nuestros vecinos qué tipo de mar es el que deseamos que una nuestras islas. Queremos saber si el mapa futuro de Canarias lo forman siete icebergs vagando a la deriva, o si por el contrario seremos “Siete grandezas unidas por el mar de la auténtica solidaridad”.

Alfredo Antolín Rosado

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